“Gracias a mi papá heredamos el compromiso por el otro”

Por Gloria Aleman
Fueron las palabras de una hija que junto a su familia continúa pidiendo justicia por la desaparición de su padre durante la última dictadura cívico-militar en 1978. Salvador tenía 40 años cuando hombres sin identificación se lo llevaron de su casa y desde ese momento no se supo más sobre su paradero. Mariana Barreto pidió “no olvidarnos del golpe y estar siempre seguros del Nunca Más”.

La noche del 8 de noviembre de 1978 Salvador Barreto estaba con su familia realizando unos trabajos de carpintería cuando doce hombres de civil se hicieron presentes en su vivienda con el único propósito de llevárselo. “Cuando se lo llevaron y sospechando de lo que le iba a pasar, mi mamá le prometió a mi papá que nosotros íbamos a estudiar”, contó su hija Mariana Barreto en entrevista con El Diario de Malvinas.
Salvador cursó sus estudios secundarios en la Escuela Técnica Raggio y la tuvo que abandonar en quinto año tras la caída de Perón en 1955. En ese momento, militaba en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). Era carpintero y a los 22 años se casó con María Noemí, y tuvieron tres hijos: Patricia, Mariana y Jorge.
Una de las hijas de Salvador contó que su papá fue “peronista de corazón”; por eso, formaba parte de la JP y militaba en la villa de Virreyes. Además, lo describió como un hombre que “leía mucho y que tenía libros de historia argentina”. Pero con el comienzo de la dictadura los libros comenzaron a ser escondidos ya que para la junta militar eran considerados como armas.
El hombre tenía 40 años cuando en una noche lluviosa tres automóviles pararon en la esquina de la calle Mario Bravo al 2100 de la localidad de Ing. Pablo Nogués. Según recuerda Mariana y por lo que le contaron con el transcurso de los años, fue aproximadamente a las 22 horas cuando las doce personas ingresaron a su casa. En ese momento, ella y su hermano estaban realizando las tareas escolares, su madre cocinando; y también estaba su abuela.
“Tanto a mí como a mi hermano que éramos chiquitos nos llevaron a la pieza junto a mi abuela. Y fue frente de mi mamá y hermana mayor que se lo llevaron a mi papá”, detalló Mariana. Además, manifestó que estos hombres sin identificación regresaron dos veces más a su casa para llevarse los libros que habían escondido Salvador en un placard pero no los encontraron porque ese lugar tenía un contra piso arriba.
Una vez que Barreto fue llevado, su mujer e hija mayor fueron a la comisaría de Grand Bourg para realizar la denuncia. Con el tiempo también se presentó un Habeas Corpus en San Martín. “Ya con el regreso de la democracia se realizó la denuncia en CONADEP, y expusimos el caso frente al equipo de Antropología Forense y dimos nuestra muestra de sangre a fin de identificar sus restos”, comentó.
Mariana y su familia creen que su padre fue “llevado al ex Batallón 601 de Los Polvorines y luego a Campo de Mayo”. Pero hasta la fecha “todavía no hay noticia alguna de su paradero”. El juicio es contra los responsables de campo de Mayo y lo lleva adelante el Dr. Pablo Llonto. “Estamos esperando los tiempos de la justicia, que son lentos, pero que últimamente parece que no transcurre”, dijo.
En este sentido, la mujer criticó que las políticas en materia de derechos humanos del actual gobierno nacional son “casi nulas, con exagerada quita en el presupuesto y sin prestar colaboración a los organismos”. Por lo tanto, esto posibilitó el arresto domiciliario de más de 50 genocidas, la postergación de nuevos juicios, y no se siguió investigando a los cómplices civiles de la dictadura. Y afirmó: “Esto es un claro retroceso en materia de derechos humanos y depende de nosotros, tanto personas como organismos, no permitir este avance que el gobierno está dando”.
Para Mariana los derechos humanos son “todos los derechos que se deben garantizar desde que se nace como la salud, vivienda, libertad, etc”. Y que durante el genocidio los derechos humanos fueron “completamente cercenados, y la dictadura incurrió al terrorismo para tratar a las personas como cosas desechables”.
Es por eso, que para ella el 24 de marzo significa “lucha, resistencia, convicciones, entrega, compromiso, amor por el prójimo y por un mundo mejor”. “No nos tenemos que olvidar del golpe. Nosotros vamos año a año a la plaza de Mayo cada vez con un condimento que se suma según a las condiciones del momento pero siempre con la seguridad del Nunca Más”, señaló.
Mariana expresó que extraña a su padre, que le hace falta tanto a ella como a su familia y que siempre lo tienen presente. “Estamos orgullosos de ser sus hijos, y nosotros gracias a él supimos heredar el compromiso con el otro; y que su necesidad de un mundo mejor es un sentimiento que todos compartimos”, resaltó.
Por otro lado, Mariana Barreto consideró de importancia sobre la creación de la dirección de Derechos Humanos en el municipio de Malvinas Argentinas, luego de 20 años de olvido. “Esto fue una respuesta a los que levantamos las banderas de memoria, verdad y justicia, y es la posibilidad de reivindicar la lucha de muchos compañeros desaparecidos”, finalizó.

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