“¡Son 30 mil, fue genocidio!”

El sábado por la mañana, la comisión por la recuperación de la Memoria de Campo de Mayo llevó adelante una nueva movilización y acto en frente de la maternidad clandestina durante la última dictadura cívico-militar. En la jornada por la memoria, verdad y justicia estuvieron presentes diferentes organizaciones de derechos humanos, sociales y políticas; además de dirigentes políticos y sindicales.

“… La memoria somos la patria. La lucha de los trabajadores y trabajadoras organizados de ayer marcan el camino. Hoy la lucha sigue. Mismos objetivos, el mismo enemigo.
Nosotros, trabajadores y trabajadoras organizados y que luchamos por la bandera de la memoria venimos a este distrito militar donde funcionó uno de los centros de detención, tortura y exterminio, y una de las maternidades clandestinas, para rendir homenaje a miles y miles de compañeros y compañeras secuestrados, torturados y desaparecidos. A todos ellos, obreros, delegados de fábricas, militantes sindicales, sociales y políticos manifestamos nuestros compromiso incaulicable por la memoria, verdad y justicia.
Aquí en campo de mayo, el aparato represivo mantuvo un campo de tortura y muerte conocido como El Campito, donde estuvieron mas de 7 mil compañeros y compañeras que se identificaban y militaban en organizaciones sindicales, estudiantiles, sociales y políticas que luchaban por un proyecto de país más justo.
La larga lucha de nuestros familiares abrió un ancho camino por donde transita el pueblo con sus banderas, que son las banderas de la dignidad de todo el pueblo argentino.
En este andar incansable recuperando y reconstruyendo memoria, hemos logrado vencer el miedo, el terror y por primera vez en la historia de nuestra patria, los jerarcas del genocidio fueron juzgados en los estratos judiciales de la República con el retorno de la democracia a partir del 10 de diciembre de 1983. Hoy logramos que más de 500 de estos genocidas estén condenados aunque muy pocos civiles. Algunos jueces juegan con la impunidad biológica. No apuran nuevos juicios, muchos de los militares genocidas son enviados a detención domiciliaria. Más de 50 están hoy alojados en uno de los cuatro centros clandestinos de detención que funcionaron aquí en Campo de Mayo y por donde pasaron nuestro compañeros y compañeras embarazadas.
De los condenados en primera instancia, sólo el 24 por ciento de ellos tienen condena firme. El 76 por ciento restante se muere sin ser declarado culpable y con presunción de inocencia, producto de la apelación interna de sus causas ante las cámaras federales.
Las luchas del pueblo organizado en sus distintas expresiones contra las políticas del estado al servicio de las clases dominantes y del imperialismo norteamericano, de las oligarquías y grupos de poder económicos abrieron paso a un verdadero estado de derecho que plasmó las conquistas sociales en el diseño de políticas públicas de derechos humanos que hoy figuran como ejemplo en las agendas y convenios internacionales. Nuestras madres y abuelas son una antorcha que ilumina la lucha por los derechos humanos en todo el mundo.
Pero resulta que hoy, a los 41 años del cobarde golpe cívico y militar genocida y a 34 años del primer juicio a la junta militar el actual gobierno a instalado un estado policial y empresarial con la única idea de desandar el camino construidos en año de lucha pretendiendo convertir a las políticas por la memoria, verdad y justicia en una nueva doctrina de seguridad nacional instalando para ellos la teoría de los dos demonios.
Señores gobernantes y empresarios del poder económico hoy estamos aquí para reafirmar nuestro compromiso de lucha porque nuestro pueblo no olvida a los compañeros y compañeras que lucharon por una patria justa libre y soberana, este pueblo no perdona ni mucho menos se reconcilia con los genocidas.
Seguimos exigiendo la continuidad de los juicios a los responsables civiles y militares, jueces, empresarios, cúpula eclesiástica. Muchos de ellos vuelven a ser poder y nunca la justicia los citó pues hay mucho de complicidad.
Pedimos que se lleven adelante los juicios a los empresarios de Ford, de Mercedes Benz, de las Marías, Ledesma, Acindar, Techint, Molinos Río de la plata, y de las otras empresas que estuvieron en complicidad. Muchos de estos juicios hoy están parados pues los empresarios y civiles son los mismos que planificaron, impulsaron y financiaron la dictadura de ayer. Son los que quisieron adueñar de nuestra historia y de los bienes de nuestro pueblo.
Ellos volvieron pero nosotros no olvidamos. Exigimos la puesta en funcionamiento de la comisión bicameral de identificación de las complicidades económicas y financieras durante la última dictadura militar para la búsqueda de la verdad, memoria y justicia. Reparación y fortalecimiento de la democracia.
Faltan niños que nacieron en las maternidades clandestinas que hoy son hombres y mujeres a los que se les arrebató su identidad. Falta saber que hicieron con sus madres en esta maternidad clandestina. Falta conocer el paradero de miles y miles de compañeros y compañeras.
Y usted señor presidente pretende ocultar y descalificar con sus discursos y acciones de gobierno de esta profunda herida en el corazón del pueblo argentino, desmantelando y vaciando de contenido los programas estatales de protección, de acompañamiento de querellantes y víctimas del terrorismo de estado, intentando conformar nuevas listas negras con el nombre de las víctimas que recibieron resarcimiento por ley, vaciando las unidades financieras, programas y herramientas esenciales que fueron creadas para avanzar en la búsqueda de la verdad y la justicia.
Pretenden reinstalar el miedo y el terror mediante una perversa política de despidos, criminalizando la protesta social, encarcelando y persiguiendo a militantes políticos y sociales como Milagro Sala y sus compañeros, estigmatizando a los jóvenes militantes para impedir su participación y pretende escarmentar al pueblo con amenazas de más ajuste para ponerlo de rodillas ante las exigencias de los fondos buitres, de los sectores dominantes de las multinacionales generando una situación de riesgo a la continuidad de derechos ampliados que han beneficiado a millones de compatriotas.
Quiere volver a instalar el terror con sus servicios de inteligencia, de espionaje con amenazas con sus policías comunales, con gendarmería al servicio de la represión, sus grupos civiles de choque.
Despoja, reprime y persigue a nuestros hermanos de los pueblos originarios y a compañeros de la agricultura familiar desterrando de sus tierras a causa de desmontes ilegales, mega minería y agro negocios incumpliendo leyes provinciales y nacionales y tratado internacionales.
En una palabra, usted pretende mediante una política de decretos, resoluciones por fuera de nuestra constitución nacional, aprietes, amenazas y extorsiones pretende amordazar el pueblo argentino.
Por todo esto, nosotros, hombres y mujeres presentes hoy en este acto de homenaje a nuestros compañeros y compañeras venimos a este distrito militar de Campo de Mayo a expresar:
- Nuestro rechazo a los políticas de su gobierno, señor empresario Mauricio Macri contrarias a las premisas de las memoria, la verdad y justicia impulsadas por la lucha popular, más fundamentalmente de los organismos de derechos humanos implementados en los últimos doce años por los gobiernos democráticos del ex presidente Néstor Kirchner y la señora presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
- Nuestro rechazo a las políticas de desmantelamiento y vaciamiento de los programa de protección de los derechos humanos, de acompañamiento, de investigación y todo lo que ponga en riesgo la continuidad de los juicios de delito de lesa humanidad.
- Estamos expresando en la calle nuestra oposición con nuestros sindicatos y organizaciones sociales y de trabajadores exigimos paritarias libres. Ni un despido, salario acorde a la inflación. No entregaremos nuestras conquistas. Muchos de nuestros compañeros de ayer nos acompañan nos dejaron sus puños, sus brazos y sus banderas; con ellos seguimos la lucha.
- Exigimos la preservación de los centros clandestinos de detención de Campo de Mayo y que no sean destinados a unidades carcelarias a genocidas.
Nuevamente estamos aquí en Campo de Mayo a 41 años del golpe militar de 1976 y en memoria de todos nuestros compañeros y compañeras y de los trabajadores y delegados secuestrados y torturados en este centro clandestino.
Ni un paso atrás a la memoria, la verdad y la justicia. Cárcel común, perpetua efectiva a todos los genocidas. No los queremos en Campo de Mayo ni en ninguna guarnición militar. Para ellos cárcel común, Ya!
Juicio y castigo a los empresarios, civiles, miembros de la cúpula eclesiástica cómplices del terrorismo de estado.
Apertura de todos los archivos de la dictadura. Anulación de la ley antiterrorista y de todas las leyes que nos retrotraigan a la doctrina de la seguridad nacional.
No a la criminalización y represión de las protestas sociales. No a los despidos del sector público y empresas privadas. No al saqueo ni al ajuste. Por la democratización de la palabra y contra la monopolización de las comunicaciones, defendamos la ley de medios que es una conquista de nuestro pueblo.
No a la instalación de bases de estados unidos ni a la entrega de la soberanía de Malvinas. No a la baja de imputabilidad. Inmediata libertad a Milagro Sala y a los compañeros detenidos arbitrariamente. No a la persecución política contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, su familia y miembros de su gobierno.
Basta de amenazas a nuestros dirigentes. Nuestro apoyo y solidaridad y acompañamiento con nuestro compañero Roberto Baradel, Secretario general de SUTEBA. Aparición con vida de Julio López, Ya!”

Por más memoria, verdad y justicia.

¡Son 30 mil. Fue genocidio!

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